sábado, 10 de diciembre de 2011

Velas aromáticas generarían alergias


La aromaterapia es una rama particular de la herbolaria que utiliza aceites vegetales concentrados —llamados aceites esenciales— para mejorar la salud física, emocional y restaurar el equilibrio de la persona; a diferencia de la herbolaria, donde las plantas se ingieren, en la aromaterapia se inhalan o aplican directamente en la piel.

Y es que para algunos, las velas con aroma a calabaza y los ambientadores de pino podrían evocar la temporada de fiestas. Para otros, esas fragancias flotantes desencadenan síntomas de alergia, desde una nariz que pica y escurre o estornudos a ataques de asma.

Los alergólogos señalan que junto con el aumento de los productos aromatizados, también han aumentado las quejas de los pacientes sobre sus reacciones a éstos.

"Vemos a más pacientes con el problema", afirmó el doctor Stanley Fineman, presidente electo del Colegio Americano de Alergia, Asma e Inmunología (American College of Allergy, Asthma and Inmunology, ACAAI). "He visto a pacientes que me dicen que cuando van a la casa de alguien con uno de esos ambientadores tienen que irse. Que tienen cada vez más síntomas nasales, estornudos y tos. No hay una prueba cutánea para la alergia a los ambientadores, pero la gente definitivamente puede tener una respuesta fisiológica ante ellos".

El doctor J. Allen Meadows, alergólogo de Montgomery, Alabama, apuntó que algunos de sus pacientes tienen que enfrentarse a difusores de aceite perfumado y ambientadores eléctricos en el lugar de trabajo. Un compañero de trabajo puede usarlos, provocando que otras personas en cubículos cercanos comiencen a estornudar y toser.

Con frecuencia, los empleados a quienes les gustan las fragancias piensan que los que se quejan están siendo "difíciles".

"A ellos les huele bien, así que no creen que podría molestar a alguien", lamentó Meadows. "Yo siento algunas de esas sensaciones. Si huele a comida, como los de canela y manzana, no es ningún problema. Pero si huele a flores, tengo que correr".

El personal de Meadows le advierte sobre los pacientes muy perfumados, para que pueda usar un antihistamínico nasal para controlar sus síntomas antes de pasar al consultorio. Fineman, alergólogo de la Clínica de Alergia y Asma de Atlanta, en Georgia, realizó el domingo una presentación sobre los riesgos de los ambientadores y velas aromáticas ante sus colegas en la reunión de la ACAAI, en Boston.

Fineman planeaba citar un estudio de 2009 que apareció en la revista Journal of Environmental Health que encontró que un número significativo de estadounidenses se veían afectados por los contaminantes que se hallan en los productos cotidianos.

Alrededor del 11 por ciento de los más de dos mil adultos encuestados reportaron hipersensibilidad a productos comunes para lavar ropa. Alrededor del 31 por ciento reportaron tener una "reacción adversa" a productos aromáticos que usaban otras personas, y casi 19 por ciento reportaron tener problemas para respirar, dolores de cabeza u otras dolencias de salud al ser expuestos a los ambientadores. Las tasas fueron más altas entre las personas asmáticas.

Las velas aromáticas y los ambientadores emiten compuestos orgánicos volátiles (COV), sustancias químicas que forman un gas o un vapor a temperatura ambiente, apuntó Fineman. Los COV que se hallan en los ambientadores con frecuencia incluyen formaldehido, destilados de petróleo, limoneno, alcohol y esteres.

Las concentraciones altas de COV pueden provocar irritación ocular y de las vías respiratorias, dolores de cabeza, mareo e incluso afectar la memoria. Un estudio que apareció en 2008 en la revista Environmental Impact Assessment Review, llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Washington, halló que muchos detergentes para ropa y ambientadores emitían COV potencialmente peligrosos. Un ambientador eléctrico emitía más de 20 COV distintos, de los cuales siete estaban clasificados como tóxicos o peligrosos según las leyes federales.

En Estados Unidos, los ambientadores están sujetos a la Ley de control de sustancias tóxicas y a la Ley federal de sustancias peligrosas, que obligan a los fabricantes a informar a los consumidores sobre los riesgos, y sobre los ingredientes que podrían contribuir al riesgo. Pero algunos expertos señalan que los requerimientos no son suficientemente estrictos.
Fuente
Su Médico

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