miércoles, 28 de diciembre de 2011

Las Fiestas de fin de año, los banquetes y las indigestiones


Muchas personas no piensan sobre lo que comen durante las fiestas de fin de año hasta enero, cuando ven con tristeza las cifras que arroja la báscula y salen corriendo al gimnasio, se unen a Weight Watchers o compran el último libro con la dieta de moda. No tiene que ser así.

Los expertos en salud afirman que uno puede disfrutar de las fiestas de fin de año, y de las comidas especiales, sin comer en exceso ni aumentar de peso. "No hay nada de malo con complacerse, pero no significa que haya que aumentar de peso", señaló Karen Ansel, dietista registrada con sede en Nueva York y vocera de la Asociación Americana de Dietética (American Dietetic Association, ADA). "No es la época para intentar perder peso. Se intenta mantener el estatus quo. Pero hay distintos grados de indulgencia".

Jessica Crandall, dietista registrada de Denver que también es vocera de la ADA, añadió que aumentar de peso en las fiestas de fin de año y luego trabajar arduamente para perderlo de nuevo no es bueno para el cuerpo de una persona. Las llamadas dietas "yo-yo" pueden destrozar el metabolismo de una persona, y hacer que pierda masa muscular.

"Esencialmente el organismo se ralentiza, lo que dificulta que se pierda peso a largo plazo", explicó Crandall. "Y tenga en cuenta que es mucho más difícil quemar 3,500 calorías, la cantidad que hay en una libra, que comerse 3,500 calorías".

En primer lugar, las personas interesadas en mantener el peso durante las fiestas de fin de año deben seguir un horario regular de comidas, señalaron las dos dietistas. La investigación ha demostrado que las personas que se saltan comidas, sobre todo el desayuno, terminan comiendo más durante todo el día.

"Intente mantener horarios constantes para la comida, para evitar tener demasiada hambre", aconsejó Crandall. "Cuando uno está demasiado hambriento, puede tomar malas decisiones sobre lo que come. No se mate de hambre durante el día esperando esa fiesta de la noche, porque entonces se dará un atracón o comerá en exceso".

Ansel sugiere que uno piense ahora sobre los alimentos que realmente disfruta y planifique enfocarse en ellos al mismo tiempo que come menos de la comida común. "Piense sobre los favoritos que desea, y separe las cosas que solo se comen en las fiestas de fin de año de las que se pueden comer en cualquier momento", planteó. "¿Le encantan las galletas de Navidad? Pues cómase algunas, pero no se coma un brownie, porque eso lo puede comer en cualquier momento".

También hay un par de motivos para tener cuidado con la ingesta de alcohol. Las bebidas alcohólicas, sobre todo las que son sofisticadas y propias de la época, tienden a tener muchas calorías. "Por lo general, lo que se añade a la bebida es lo que contiene las calorías", señaló Crandall.

Además, si uno está borracho, puede olvidarse de lo que come. "Reduce totalmente las inhibiciones, y uno comienza a comer cosas que nunca hubiera comido" si estuviera sobrio, explicó Ansel.
Crandall y Ansel sugirieron otros consejos para comer en las fiestas de fin de año, que incluyen:
  • Coma muchas verduras, y cómaselas primero antes de pasar a la otra comida del plato.
  • Tenga en cuenta que muchas cosas adicionales, como el queso o la salsa de arándanos, están llenas de calorías. "Si no son sus favoritos, no los ponga en el plato", dijo Crandall.
  • Si su comida favorita tiene muchas calorías, asegúrese de minimizar la porción. "Dos bocados calman el deseo", aseguró Crandall. "Después de eso, en realidad solo está alimentando sus viejos hábitos. En realidad no le da ninguna nutrición, y ya no está satisfaciendo ese deseo intenso".
  • Mantenga las porciones pequeñas. Recuerde que una porción de carne debe ser del tamaño de un teléfono celular o una baraja, apuntó Crandall. Una porción de carbohidratos, como el puré de papas o el pan, debe ser más o menos del tamaño de su puño.
  • Tras una gran comida festiva, no se deje caer en un sillón o el sofá. Salga a caminar o participe en alguna actividad que ayude a quemar algunas de las calorías que acaba de ingerir.
Un consejo final: prepárese para rechazar ofertas de comida, sobre todo de sus seres queridos que tienden a usar la culpa para que uno coma más. "No se debe comer por cortesía", enfatizó Ansel. "Hay muchas otras formas de mostrar amor y gratitud aparte de comer cuando no se tiene hambre".

Fuentes
Karen Ansel, R.D., Long Island, N.Y.; Jessica Crandall, R.D., Denver

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