martes, 20 de abril de 2010

La Hipnosis como tratamiento complementario

Cuando la mente consciente de un sujeto se deja influir por la sugestión, el miedo o la tensión que le produce un evento súbito inesperado, permite que la mente inconsciente acceda a los mensajes que se le envían por los sentidos, produciendo en el sujeto un estado en el que puede eliminar bloqueos o inhibiciones psicológicas.

Los practicantes de la hipnosis afirman que a través de la hipnoterapia se pueden sanar enfermedades de origen psicológico, y aun trastornos orgánicos. Desde el punto de vista de ciertas teorías psicológicas (como el psicoanálisis), al recordar el origen o causa de las afecciones, se tiene la oportunidad de elaborar duelos, perdonar ofensas y enfrentar situaciones para liberar las presiones psicológicas que se manifiestan a manera de enfermedades inexistentes, las cuales no son detectadas por exámenes clínicos.


Quienes abogan por la curación hipnótica aducen que este procedimiento permite penetrar a lo profundo de la mente para hacer una regresión de memoria y descubrir el origen de los trastornos y sanarlos de raíz, usualmente mediante aceptación y perdón. Inflamaciones del colon, gastritis, dolores de cabeza frecuentes, parálisis, bloqueos de memoria, ciertos tipos de cáncer y de artritis reumatoide, por ejemplo, podrían, según las teorías que favorecen la hipnosis, ser causados por rencores, odios, miedos y depresiones.


Se supone que a diferencia de la mente consciente, que es la que se emplea para hablar, razonar, trabajar, querer y controlar voluntariamente las acciones, la mente inconsciente carece de raciocinio y de lógica; maneja la memoria, las emociones, los complejos, los sentimientos de amor, culpa, odio y temor; trabaja con imágenes, figuras, sonidos, olores y emociones; almacena las vivencias, las prohibiciones, los tabúes, las creencias religiosas y las enseñanzas dadas con autoridad; ejecuta las funciones automáticas; nunca duerme y siempre está lista para tomar el control en las situaciones de peligro.


Los hipnotistas no aconsejan hacerse una regresión a quien haya sufrido infartos cardíacos o tenga marcapasos, pues el recuerdo de vivencias traumáticas podría afectarlo. Por otro lado, al igual que en una consulta de medicina tradicional, puede presentarse abuso corporal por parte del terapeuta. Sin embargo, la persona hipnotizada mantiene cierto control inconsciente y puede salir del trance hipnótico. Es también posible que la persona bajo hipnosis reciba órdenes posthipnóticas para hacer algo indebido en el estado de vigilia (cuando haya salido del trance), pero ello es poco probable que ocurra, ya que tanto el hipnotizador como el hipnotizado tendrían que ser de dudosa conducta moral.


Pues ninguna orden hipnótica puede conseguir que el sujeto hipnotizado pueda realizar una acción que sea contraria a su moral.


Al despertar se puede recordar todo, parcialmente o nada. Ello depende de varios factores como la profundidad del trance, la intensidad traumática de las vivencias y las órdenes dadas por el hipnotizador. Quienes creen en fenómenos más allá de lo que pueden ver o tocar, afirman que el recuerdo depende también de la voluntad de un espíritu guía, maestro espiritual o ángel de la guarda, que a cada uno orienta por el buen camino.


Otro ámbito primordial de la Hipnosis, es su aspecto clínico o terapéutico. Comprende dos grandes sectores: El primero es el de las aplicaciones médicas en general. Por ejemplo la utilización de la Hipnosis como método anestésico constituye una de las utilidades más conocidas dentro de la medicina. Recientemente, la odontología es uno de los campos médicos donde existe un auge mayor con respecto a las prácticas hipnóticas, siendo bastante efectiva en el tan temido "dolor de muelas". También es utilizada dentro de la cirugía, como suplemento o complemento a la anestesia.

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