
El consumo excesivo de azúcares en la dieta conlleva un aumento de peso. Además, durante el embarazo, los azúcares simples, ingredientes básicos de los dulces, producen cambios bruscos en los niveles de glucosa y de insulina en sangre, lo que puede derivar en una diabetes gestacional. Por estos motivos, los dulces están desaconsejados o, en todo caso, es necesario moderar su consumo.
La gama de alimentos dulces es amplia. Sin embargo, se recomienda elegir productos con un aporte bajo en azúcares simples. Estos son, en general, menos energéticos, aunque para constatarlo habrá que revisar el etiquetado. Las galletas rellenas de nata, chocolate o crema se pueden sustituir por galletas sencillas o pan tostado pintados con crema de chocolate o queso fresco y mermelada.
Esta última, igual que algunos zumos y yogures, se puede comprar "sin azúcar añadido". En el caso de las bebidas, además, otra opción es contar en casa con refrescos light, que suplen la falta de azúcar con edulcorantes sin calorías que imitan el sabor de los originales. Los yogures de sabores o con trozos de frutas también son alternativas interesantes, junto con las recetas caseras de batidos, zumos, helados, flanes o bizcochos.
Fuente
Consumer.es
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