
El veinte por ciento de los participantes que tenían los mayores niveles de plomo (2.11 microgramos por decilitro o más) tenían más del doble de probabilidades de sufrir de depresión mayor, y casi cinco veces más probabilidades de padecer de trastorno de pánico, frente al veinte por ciento de los participantes que tenían los niveles más bajos de plomo en sangre (0.7 microgramos por decilitro).
El estudio aparece en la edición de diciembre de la revista Archives of General Psychiatry. "Estos hallazgos sugieren que la neurotoxicidad del plomo podría contribuir a resultados de salud mental adversos, incluso a niveles que por lo general se considera representan poco o ningún riesgo", escribió Maryse F. Bouchard, de la Universidad de Montreal y la Facultad de salud pública de la Harvard. "Estos hallazgos, en combinación con informes recientes sobre resultados conductuales adversos en niños con niveles similarmente bajos de plomo en sangre, deben subrayar la necesidad de considerar maneras de reducir aún más las exposiciones ambientales al plomo".
Los investigadores teorizaron que la exposición de bajo nivel al plomo daña procesos del cerebro asociados con la depresión y los trastornos de pánico, desencadenando su desarrollo en personas predispuestas a las afecciones, y haciéndolas más graves o reduciendo la respuesta al tratamiento.
Fuente
JAMA/Archives journals, news release
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