
Los estudios en las últimas dos décadas asociaron el tabaquismo con la AR, en especial en los hombres, escribió el equipo de S. Kumagai, de la Escuela de Medicina de la Univerdad de Kobe, en Japón. En tanto, los hallazgos en mujeres fueron "inconsistentes".
Los autores hicieron el primer análisis sistemático de estudios sobre el riesgo de AR y tabaquismo; para eso, revisaron 16 investigaciones. Los hombres fumadores tenían casi el doble de riesgo de desarrollar AR y el efecto fue casi el mismo en los ex fumadores.
Al analizar el FR positivo, el equipo halló que el riesgo se cuadriplicaba en los fumadores, se triplicaba en los que alguna vez habían fumado y se multiplicaba por 2,5 veces en los ex fumadores.
Fumar también aumentó el riesgo de desarrollar AR en las mujeres, aunque no tanto. Las mujeres fumadoras, ex fumadoras y que alguna vez habían fumado tenían entre 1,2 y 1,3 veces más probabilidad de desarrollar AR, fueran o no FR positivas.
Los hombres que habían fumado por lo menos 20 cigarrillos diarios durante 20 años eran 2,3 veces más propensos a tener AR; en las mujeres, ese riesgo aumentaba 1,75 veces. Fumar está asociado a la producción de FR. La relación entre el FR, la AR y el tabaquismo sería distinta en las mujeres debido a factores hormonales.
"Fumar en todas sus formas es un factor de riesgo significativo de AR", indicó el equipo. "Dado que la AR está asociada con una calidad de vida y un pronóstico de vida malos, aconsejamos la cesación tabáquica", en especial para los grandes fumadores, para prevenir o reducir el riesgo de desarrollar AR.
Fuente
Annals of the Rheumatic Diseases,
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