martes, 26 de agosto de 2008

El Zapallo y sus propiedades

El zapallo, que es conocido también como calabacita, cidra o squash, pero a diferencia de las que generalmente consumimos, esta verdura es de color amarillo y de forma algo más alargada. Pero también hay variedades de color anaranjado oscuro. Se dice que la cosecha del zapallo tiene más de diez mil años, pero hay dudas del lugar de origen. Probablemente, la mayoría de las especies sean de Norteamérica, aunque también se cree que pueda ser sudamericano. Sin embargo, existen referencias desde la antigüedad, de algunas variedades en China, Egipto y Oriente medio.

En la composición del zapallo cabe destacar su elevado contenido en carotenoides con actividad provitaminínica A, sobre todo en beta-carotenos. Los beta-carotenos, además de transformarse en vitamina A en nuestro organismo, son responsables de muchos de los efectos saludables de este alimento, ya que se ha sugerido que actúan como antioxidantes y potenciadores del sistema inmune, asociandose su ingesta elevada con un menor riesgo de cáncer y enfermedad cardiovascular. También contiene una cantidad apreciable de otras vitaminas entre las que destaca la vitamina C (con 100 gramos de calabaza, se cubre un 20% de las ingestas diarias recomendadas de la vitamina).

Es de fácil digestión. Sus semillas son una fuente excelente de hierro, potasio, fósforo, zinc, magnesio. La infusión de sus hojas y de pequeñas ramas se usa para prevenir secuelas de contusiones y caídas.

El zapallo gracias a su reacción alcalina, es un benéfico neutralizador de ácidos, además posee cualidades mineralizadoras, diuréticas, refrescantes y digestivas.

El fruto como emoliente se emplea en cataplasmas contra la inflamaciones cutáneas y quemaduras, para esto se usará la pulpa cruda. La semillas peladas y tostadas son útiles como vermifugo ; para esto se prepara en forma de bebida o de masa granulosa diluida en agua, a la dosis de 60 gramos, y se tomará aceite de ricino antes y después de haberse ingerido este remedio sencillo.

También simplemente se puede comer unas 12 semillas descascaradas y machacadas, como tenifugo, durante 3 dias consecutivos por las mañanas. El tallo cercano al fruto, triturado y hervido en un litro de agua es magnifico para curar las hemmorroides uterinas, y para ello tomarán las mujeres varias tazas durante el dia. Este cocimiento con una cucharada de altramuz molido, es eficaz contra el paludismo, diarreas y disenterias.

Las cataplasmas de los peciolos de las hojas fritas en aceite de oliva, son benéficas para las neumonias. Las flores ligeramente asadas, son eficases contra las inflamaciones de oidos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy interesante gracias x la info lorena

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