jueves, 19 de marzo de 2009

La Equinácea: Usos, propiedades y precauciones


La equinácea comprende varias especies de plantas que se encuentran principalmente en los grandes llanos de norteamérica. Era probablemente la planta medicinal más usada por los indios de esta región.

Estudios científicos modernos realizados en Europa han demostrado que la raiz de la equinácea posee propiedades antivirales. Sin embargo, su principal acción es como estimulante del sistema inmunológico. Este efecto se debe aparentemente a la presencia de ciertas sustancias conocidas como polisacáridos. En Alemania la equinácea se ha convertido en uno de los remedios más utilizados contra los catarros y la influenza. En adición la equinácea ayuda a sanar heridas, en el tratamiento de infecciones de los oídos, en la sinusitis, el herpes e infecciones vaginales y de la vejiga. Algunos estudios de laboratorio sugieren que la equinácea posee una acción antitumoral, por lo que podría ser beneficiosa en el cáncer. Sin embargo esto no ha sido comprobado en estudios llevados a cabo en seres humanos.


Las tres variantes más comunes y utilizadas en fitoterapia son la Equinácea Angustifolia, la Pallida y la Purpúrea —se cree que esta última es la más efectiva—. Las partes que se usan en los preparados incluyen la raíz, sumidades floridas (los extremos de los tallos que contienen hojas) y las hojas recolectadas en otoño en el momento de la floración y después de producidas las semillas. A veces se emplea también la planta entera.


Se emplea externamente en el tratamiento de heridas, quemaduras, eccema, psoriasis y herpes simplex. La equinácea se consigue comercialmente en forma de cápsulas y extractos líquidos.


En Salud Bucal


Dadas sus propiedades antiinflamatorias y antivirales, la equinácea va a combatir la halitosis (mal aliento), la gingivitis (inflamación de encías) periodontitis (inflamación del periodonto: soporte dental en el hueso maxilar) aftas (o úlceras bucales) estomatitis (inflamación de la mucosa oral), etc. Se usa como ingredientes de pastas dentales y en tratamientos homeopáticos con mucho éxito.


Precauciones


La equinácea no presenta ningún riesgo en la gran mayoría de los casos. Sin embargo, contiene una sustancia llamada inulin que puede agravar la psoriasis por lo que no debe ser utilizada por personas que padezcan esta condición. Tampoco se recomienda su uso contínuo. Esta planta debe usarse a lo sumo durante unas tres semanas seguidas.


La mejor evidencia científica sobre esta planta es su capacidad de ayudar en la recuperación de los resfríos y catarros más rápidamente, además de prevenirlos. Sin embargo, los resultados son contradictorios: en 2005, un estudio publicado en The New England Journal of Medicine no demostró ningún beneficio clínico. No obstante, un meta-análisis realizado en 2006 para evaluar la eficacia de la Equinácea encontró que la probabilidad de contraer un resfrío fue 55 por ciento mayor con un placebo que con la Equinácea (con base en tres ensayos clínicos). En 2007, otro meta-análisis que se publicó en The Lancet Infectious Deseases concluyó que la Equinácea podría reducir en un 58 por ciento el índice de probabilidades de sufrir un resfrío común y su duración, en 1.4 días.


Por otro lado existe dudosa evidencia científica de los efectos de la Equinácea en cualquier tipo de cáncer, lo mismo que para la estimulación del sistema inmune (incluyendo pacientes que están recibiendo quimioterapia para el cáncer). Respecto a sus propiedades antiinflamatorias, en 1978 (Wacker & Hilbig) se realizó un estudio clínico con cuatro mil 500 pacientes donde se destacaron sus beneficios frente a distintos problemas de la piel como la psoriasis.


Es evidente que aún se necesitan más investigaciones para poder obtener una conclusión definitiva sobre el uso de esta planta como tratamiento para el resfrío, además de determinar los efectos secundarios que podría ocasionar. Por el momento, se sabe que es perjudicial en embarazadas y en la etapa de lactancia. También se ha reportado una carencia de beneficios para niños de entre dos y 11 años, y está muy cuestionada su utilización en personas VIH positivas.


Fuentes:
El Clarín
Salud Para tí
Propiedades de la naturaleza
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